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Cuidado

Cuidar una alfombra de lana

La lana agradece retirar la suciedad antes de que se hunda entre las fibras. Una aspiración cuidadosa y una respuesta tranquila a los derrames ayudan más que frotar con fuerza.

Detalle del tejido de una alfombra de lana

Mira también la construcción

Lee la etiqueta y comprueba si la alfombra es anudada, tejida o tiene pelo sujeto a una base. Los flecos, las uniones y el reverso forman parte de la pieza, aunque el anuncio destaque solo la lana. Si hay zonas sueltas, no pases un cepillo giratorio por encima para ver si mejora. Una alfombra delicada o de valor merece instrucciones específicas. Guarda una fotografía de la etiqueta antes de colocarla bajo los muebles, donde luego será más difícil consultarla.

Aspirar sin tirar de los hilos

Elige el accesorio y la potencia recomendados. En piezas con bucles o flecos, un cepillo motorizado puede engancharse; no lo des por adecuado sin comprobarlo. Haz pasadas controladas y evita insistir sobre un hilo que sobresale. No tires de él. Revisa el cabezal para retirar pelo enredado y partículas duras. Levanta con cuidado una esquina para limpiar debajo cuando sea posible: la arenilla atrapada entre alfombra y suelo también merece atención, especialmente junto a una puerta o una zona de paso.

Un derrame tiene dos fases

Primero retira los sólidos sin aplastarlos y absorbe el líquido con un paño blanco seco. Trabaja desde el borde de la zona afectada hacia dentro para no ampliarla. Después decide si la etiqueta permite un tratamiento localizado. Utiliza un producto compatible con lana y con esa alfombra, respetando las instrucciones. Prueba el color en un lugar discreto y deja secar. Una mezcla doméstica que funciona en una fibra sintética no es una referencia fiable para una pieza teñida de lana.

Secado, desgaste y almacenamiento

Evita empapar la alfombra o colocar una silla sobre una zona que sigue húmeda. El reverso y el suelo pueden tardar más en secarse que el pelo. Si la mancha requiere extracción o una limpieza completa, consulta un servicio que conozca este material y explica la construcción de la pieza. No la metas en la lavadora porque quepa doblada. Tampoco añadas perfume para disimular un olor que reaparece: conviene localizar la humedad o el residuo que lo está causando.

Si la forma de la habitación lo permite, cambia la orientación de la alfombra de vez en cuando para que el recorrido no caiga siempre sobre la misma franja. Levanta los muebles con ayuda; arrastrarlos puede dañar el tejido. Comprueba que la base antideslizante sigue plana y es compatible con el suelo. Antes de guardar una alfombra, asegúrate de que está limpia y completamente seca. Consulta cómo enrollarla y protegerla según su construcción, en lugar de plegarla con fuerza para que ocupe menos.

Referencias para ampliar información:

WoolSafe: Carpet and rug care