Comprueba el frío y el espacio
Consulta el manual para conocer las zonas y mantener libres las salidas de aire. No llenes cada hueco con cajas hasta impedir la circulación. Un termómetro adecuado ayuda a comprobar la temperatura real; la cifra de un selector puede indicar potencia y no grados. La Food Standards Agency recomienda mantener la nevera a 5 °C o menos.
Haz la reorganización en poco tiempo y evita dejar alimentos que necesitan frío sobre la encimera mientras ordenas toda la cocina. Trabaja por estantes y devuelve pronto cada grupo. Si hay derrames, limpia siguiendo las instrucciones del aparato antes de colocar alimentos encima.
Separa lo crudo de lo listo para comer
Guarda carne, pescado y aves crudos en sus envases o recipientes cerrados, en la zona inferior apropiada, para que no goteen sobre otros alimentos. Mantén separados los productos listos para comer. Si el aparato tiene compartimentos especiales, consulta cómo utilizarlos y no deduzcas su función solo por el tamaño.
Las verduras necesitan su espacio sin quedar aplastadas por recipientes pesados. Evita usar el cajón de vegetales como depósito de cualquier cosa que no cabe arriba. Al sacar una bolsa, deberías poder ver qué queda debajo sin vaciar todo el compartimento.
Haz visibles los alimentos abiertos
Reúne los productos abiertos que compartan condiciones de conservación en una zona fácil de revisar. Una pequeña bandeja puede ayudarte a recordar un yogur o una salsa, pero no debe mezclar alimentos crudos con preparados ni ignorar las fechas de caducidad.
Marca la fecha de apertura cuando el envase indique consumir dentro de un plazo. Conserva esa instrucción: «abierto el lunes» no sirve si nadie recuerda cuántos días admite el producto. Los recipientes transparentes ayudan, aunque una etiqueta legible resulta más importante cuando dos preparaciones se parecen.
Revisa antes de hacer la compra
Mira la nevera mientras preparas la lista. Planifica primero con lo que pueda utilizarse de forma segura y retira lo que ya no sea adecuado. No pruebes un alimento para decidir si es seguro ni confíes solo en su olor cuando ha superado una fecha de caducidad.
Deja un espacio razonable para la compra siguiente. Si cada entrada exige desplazar diez recipientes, simplifica los grupos y reduce los accesorios que ocupan más de lo que ordenan.
Referencias para ampliar información:



